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Testimonios de la Misión de Jóvenes en Quimilí
Sus palabras son un aliento para esperar y redoblar la apuesta...
"¿Qué puedo decir de la misión quimilí 2010?, se me vienen al corazón muchos recuerdos, palabras, abrazos, sonrisas; en verdad es dificil elegir.
Recuerdo que cada día era distinto, que cada día tenía sus rosas y también sus espinas. Pero lo más importante fue poder llevarle a los niños del pequeño pueblo de Roversi un mensaje de amor y esperanza en Dios; en el único Dios que es amor incondicional ante todo.
En fin, se me vienen muchas cosas, tanto de la vida en comunidad como de las catequesis con los pequeños.
Creo que, para ser mi primer misión, pude sentir y aprovechar mensajes de Dios, tanto de mis hermanos como de los niños.
Recuerdo en especial un día en una catequesis que los niños rezaban y cerraban los ojos con una sencillez impresionante.
Luego también antes de irnos, nos abrazaban y querían que nos quedemos; lo que fue un poco chocante, pero hermoso.
El sentido de la misión, para mí, fue poder ejercitarnos en el lenguaje del amor en el que se vive estando enamorado de Dios, en nuestros hermanos más carenciados, más sencillos."

“La experiencia que tuve en la misión realizada en el pueblo de Roversi fue lo mejor que me sucedió a nivel espiritual en los últimos años.
Recuerdo que estaba ansioso y algo nervioso antes de viajar ya que era mi primera misión, y comprendí que para tratar de superar la incertidumbre y mis miedos debía rezar y dejar todo en manos de Jesús.
Aunque debo admitir que los primeros días fueron difíciles ya que no tuve contacto con mi familia durante casi toda la misión, logre superar mis miedos iniciales y sentir que en cada momento y en todas las actividades estaba Cristo, actuando en nuestro interior como moldeando nuestros espíritus y corazones y diciéndonos "no se preocupen que yo voy a estar con ustedes."
Realmente fue una experiencia única donde logre sentir una paz y armonía q pocas veces sentí en mi vida. Jugar e interactuar con los chicos del pueblo, llevar la Palabra casa por casa visitando a las familias del lugar fue algo maravilloso, y ver que la gente agradecía nuestra presencia y se ponía a rezar con nosotros me hizo sentir tan bien que estoy agradecido a Dios por semejante experiencia y por haber permitido ser un instrumento de Él en ese pueblo.”


“La misión de enero 2010, como cada misión, fue única y especial. En esta misión, en Roversi, quise practicar el servicio tanto a Dios como a mis hermanos, fueron 14 días de convivencia fraterna. Fui a predicar la Buena Noticia desde mi experiencia de vida tanto a los chicos como a las familias del lugar. La verdad que a pesar de haber ido a entregarlo todo, volví a Rosario plena, llena de paz, confianza, Fe y mucho amor. Sinceramente los chicos son el verdadero camino al Reino de los Cielos.”


“La misión por sobre todas las cosas me dejó marcas de la presencia del Espíritu de Dios. Descubrí paz, plenitud y alegría en lo más sencillo.
Me pude encontrar con Jesús en la mirada de cada niño, en la manera que juntaban sus manitos y cerraban los ojos fuertes para rezar. Así también en sus abrazos y cada vez que sonreían. Además sentí a Jesús en las visitas a las familias, en su pobreza, en su necesidad de tantas cosas pero por sobre de todo de una palabra de Fe, de amor, de la Palabra de Dios.
Por último, sé que el Señor estuvo presente en mis compañeros de la comunidad, manifestado en cada uno de forma diferente.”


“Sencillamente fue una manifestación clara de la presencia del Señor en los chicos, en las familias, en los más humildes sobre todo; y también en nosotros – los misioneros – que dejamos todo para seguir a Jesús.
Gracias a los que nos acompañaron en oración, gracias a mis amigos, gracias a los anónimos, gracias a los laicos, gracias los Padres Escolapios, gracias los que no nos entienden que hacemos en verano en Santiago del Estero, gracias a mis adversarios, gracias a Papá Dios, gracias a Jesús, gracias al Espíritu, gracias a Mamá María, gracias a San José de Calasanz, maestro y modelo en nuestro andar.”


“Este viaje fue una gran ayuda para entender muchas cosas que no podemos ver estando en la ciudad, pero sobre todo para poder encontrarnos con nosotros, entendernos, y encontrar a Dios.
Este gran encuentro nos ayuda más en nuestro viaje, y a darnos por enteros a los demás para poder ayudar a las personas que mas lo necesitan, pasar un buen rato con ellos y divertirnos.
Todo lo vivido en esta misión nos hace crecer y nos forma para ser grandes personas y poder estar siempre para los demás.”



“Es muy difícil poner en un papel todo lo vivido en la misión. Quizás se podría resumir en algo tan simple pero a la vez tan maravilloso como días vividos con, para y En el Señor. Fueron quince días de verdadera presencia de un Jesús resucitado, manifestado en los niños y en los hermanos de comunidad. En las visitas, las catequesis, las misas y celebraciones y los momentos de formación comunitarios pudimos experimentar verdaderamente el Amor incondicional de nuestro Papá Dios. Ese Amor que tantas veces sabemos de “teoría” pero que a veces cuesta creer se evidenció a cada paso, en cada gesto pequeño de los más pequeños, en cada hermano. Pudimos renovar la invitación que nos hace el Señor a permanecer en él, a confiar en su Palabra y a vivir sujeto a él, como un niño sujeto a su padre. Y sí, la verdad es que recibimos más de lo que dimos. Fuimos a llevar la Buena Noticia de Jesús únicamente con nuestro testimonio y nuestra vida, y volvimos con el corazón bien lleno y marcado por el testimonio de fe y esperanza de las familias de Roversi.
Agradezco profundamente a mi Abbá por haberme regalado esos días y haberme permitido ser un humilde instrumento suyo, y agradezco también a toda la comunidad por sostenernos con sus oraciones y su ayuda permanente.”

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Fecha: 14/03/2010
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